Disciplina con Amor

Nuestros padres  y abuelos la tenían más fácil. “ ¿Puedo ir a la fiesta?” “No”. “¿Por qué no?”. Ahí acababa el asunto. Dormían tranquilos, no se quebraban la cabeza, ni cargaban un costal de culpas. Ellos estaban en contacto con su sentido común, aunque, debemos decirlo, la reflexión sobre la educación no era parte de su vida. Todo era más sencillo, pero los hijos no tenían derecho a expresarse, a defenderse ni a contradecir a los mayores por injusto que fueran.
Los padres de familia actuales están viviendo algo distinto y la tentación de encontrar un libro que les ofrezca la solución para resolver los problemas que enfrentan con sus hijos puede ser muy atractiva. Sí, encontrar la fórmula que les resuelva el complejo problema de educar. “¡Olvídense de los detalles, vayan al grano y díganme cómo!” ¡Explíqueme qué debo hacer con este muchacho y ya! Como si educar pudiera ser una simple receta de cocina... Descargar aquí

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