Manual De La Entrevista Psicológica

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La entrevista es una técnica de recogida de información, y por tanto de evaluación; pero también es mucho más que eso. Su versatilidad y flexibilidad permiten moldear una entrevista para cada finalidad y adaptarla incluso a las necesidades del entrevistado y al estilo personal del entrevistador, lo que le confiere gran ventaja respecto al resto de las técnicas de evaluación psicológica. Los objetivos del presente capítulo son la descripción y estudio de:

1. La importancia de la entrevista en psicología: aspectos históricos.
2. Definición de la entrevista y características esenciales.
3. Clasificaciones en función de varios criterios.
4. Comparación con otras técnicas de recogida de información.
5. Garantías científicas de este instrumento (fiabilidad, validez, utilidad).
6. Cuestiones éticas.

Tras haber leído este capítulo, el lector será capaz de:

Conocer el origen, utilidad y objeto de la entrevista en el ámbito psicológico.
Saber reconocer sus características definitorias.
Diferenciar sus finalidades, propósitos y ámbitos.
Familiarizarse con las competencias necesarias para ser un buen entrevistador
con respecto a sus garantías científicas y éticas.

LA IMPORTANCIA DE LA ENTREVISTA EN PSICOLOGÍA: ASPECTOS HISTÓRICOS

La manera más directa de saber qué le sucede a una persona es preguntarle, y en esto consiste básicamente la entrevista. Es la técnica de recogida de datos más ampliamente utilizada, pero también la más difícil y compleja de llevar a cabo. Es tal su versatilidad que, aunque nace en un contexto de evaluación y diagnóstico, se ha venido utilizando con otras muchas funciones en el proceso de evaluación-intervención e incluso fuera del ámbito de la salud o de la relación de ayuda.

La entrevista se ha ido adaptando y, sobre todo, enriqueciendo de todos aquellos campos por los que ha sido utilizada. Son diversos los autores (por ejemplo, Silva, 1988) que indican que la entrevista comienza a tener una especial relevancia en el campo clínico de la mano de Kraepelin en su interés por explorar con minuciosidad los síntomas de los pacientes. Ello permitiría poder realizar un diagnóstico que se pudiera articular en una clasificación de los trastornos mentales. Con este fin, la exploración del estado mental del paciente resultaba imprescindible, y esa exploración y otros datos de la historia clínica del paciente se recababan, precisamente, a través de una entrevista.

Otra aportación fundamental fue la del psicoanálisis, la «terapia parlante » de Freud, en la que se funde la búsqueda de la información, la evaluación y la terapia. La entrevista se convierte en un estupendo medio para fomentar la comunicación espontánea del paciente y con ello suscitar su «curación» gracias, entre otras cosas, al flujo de sus asociaciones libres. Freud es uno de los primeros en entender que el entrevistador (el terapeuta) tiene una notable influencia en la dinámica de la entrevista. El terapeuta no es un elemento neutral de la entrevista, y por ello mismo ha de esforzarse por ejercer un papel pasivo en ella, de modo que no es anecdótico que para controlar esa influencia el entrevistador se mantenga fuera de la vista del entrevistado y permanezca tomando notas tras el diván de su paciente.

Un paso más allá en este reconocimiento de que el entrevistador no es un elemento neutro en la inevitable «relación» que se establece en la entrevista entre sus dos protagonistas lo da Sullivan, quien en su clásico de 1954 The Psychiatric Interview indica que la entrevista es un proceso de relación interpersonal planificada. Subraya que entre ambos miembros de esta díada se produce una interacción «real» y que el terapeuta ha de sacar ventaja de ello ejerciendo de «observador participante » y trabajando activamente esa interacción social real en beneficio de su paciente. Descargar aquí

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