Los factores perinatales y alteraciones psicológicas

El papel del trauma del nacimiento ha sido diversamente interpretado tanto por clínicos como por psicólogos; para los primeros, las intensas
modificaciones orgánicas que se producen como consecuencia del mismo —inicio de la respiración aérea, acondicionamiento del sistema cardiocirculatorio a las nuevas condiciones hemodinámicas del RN, modificaciones metabólicas, endocrinas, etc.— representa una crisis biológica importante de cuya normalidad o anormalidad en el desarrollo pueden derivarse manifestaciones clínicas de intensidad y pronóstico muy variable. 

Los factores perinatales y alteraciones psicológicas
Para algunos psicólogos como Otto Rank, el nacimiento como separación de la madre, representa el elemento traumático psíquico experiencial precoz sobre el que se funda buena parte de la angustia que el ser humano pueda desarrollar posteriormente, fundado especialmente en la pérdida de la situación de nirvana que el claustro materno representa.

La realidad objetiva de la significación de los factores perinatales patológicos es algo que, al menos en ciertas situaciones clínicas (visita Psicologia Clínica) como la subnormalidad mental, es prácticamente indiscutible e indiscutido; representa, según estadísticas, aproximadamente el 50 por 100 de las causas que determinan dicho proceso.
  
Las razones últimas del acúmulo de frecuencia en dicha etapa del desarrollo ya están anteriormente expuestas: una mayor facilidad para el padecimiento de situaciones de anoxia, aun cuando parece el cerebro del RN soporta la falta de oxígeno del parto con cierta facilidad, y unas condiciones orgánicas de inmadurez del SNC que le hace más sensible a la acción patógena de la anoxia.

Joppich, ya en 1973 nos resumía las circunstancias perinatales condicionantes de eventuales problemas, unas relacionadas con la madre (anomalías de placenta, estrechamiento del canal, etc.), otras relacionadas con el feto la evolución y tratamiento del parto (instrumental, deficiencias de conducción —anestésicos, forceps, ventosa, etc.— deficientemente aplicados).

factores perinatales y alteraciones psicológicas Las consecuencias últimas de la anoxia perinatal puede variar, como nos señala el doctor Fernández Alvarez (1983), dependiendo de la duración, intensidad, tamaño y localización del daño cerebral generando manifestaciones variables que se pueden resumir en:

1. No producir manifestaciones clínicas aparentes, por afectarse zonas silenciosas del cerebro (córtex asociativo o límbico, cerebelo, etc.).

2. Causar alteraciones motrices de diversa expresividad, hiper o hipotónicas, espásticas, atetósicas, etc.

3. Provocar perturbaciones sensoriales en visión, audición, etc.

4. Producir retardo mental (Salud Mental), en el que sin aparentes lesiones motrices o sensoriales se ve afectada la capacidad de rendimiento intelectual del niño.

5. Finalmente, la asociación con significación relativa de los anteriores daños señalados.

Por otro lado es interesante, no olvidemos que en determinadas situaciones clínicas como la de los niños autistas o de los niños hiperactivos (conoce el Autismo) se recoge con una gran frecuencia el antecedente de anoxia perinatal, sin que en dichos casos los estudios clínicos o electroencefalográficos permitan sospechar lesión específica.

Quizá donde tenga aún mayor relevancia el papel de la anoxia sea en los 'partos prematuros' o en los niños con 'bajo peso al nacer' (BPN), donde se ha podido comprobar que el nivel de recursos bioquímicos de los niños nacidos en tales circunstancias es sensiblemente inferior al del niño normal.

Si a ello se añade la más tardía recuperación de la glucemia posnatal, esencial en el metabolismo cerebral, comprendemos fácilmente el acúmulo de factores que en esta situación concreta se producen.

Caldeyro-Barciá y Zamarriego, en 1983, han subrayado, además del papel negativo que en los niños prematuros juegan estos factores orgánicos, el que viene a sumarse por la deprivación del contacto físico precoz como consecuencia del aislamiento en incubadora al que, en dependencia con el peso y características del niño, han de estar sometidos.

Las consecuencias precoces de la prematuridad y BPN en el plano psicológico y conductual pueden ser múltiples, desde trastornos alimentarios, del sueño, de la madurez motriz, etc., siendo quizá más relevantes aún las tardías que pueden expresarse en forma de trastornos psicomotores, o del aprendizaje —dislexia, discalculias, etc.— en niños con inteligencia en general normal, salvo en aquellas situaciones clínicas en las que la anoxia ha ejercido un papel patógeno determinante más intenso.

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