¿Podemos prevenir la violencia escolar desde nuestro hogar?



Podemos prevenir la violencia escolar


¿Podemos prevenir la violencia desde nuestro hogar?

Una extraña tradición, según la cual los padres y madres prefieren no intervenir en las cosas de la escuela está dañando las vías de comunicación entre la familia y la institución educativa, que resultan imprescindibles para ayudar a los chicos a afrontar problemas que, normalmente, no pueden asumir en solitario, como es el caso de la violencia.

Muchas familias de chicos/as preadolescentes se desconciertan ante la cantidad de preocupaciones que aparecen cuando sus hijos/as empiezan a desplegar una nueva vida social que, con frecuencia, implica grandes cambios en sus comportamientos y actitudes. Si a las inquietudes que les provocan los cambios evolutivos naturales, se suma la desconexión con el centro educativo, su percepción de lo que está sucediendo puede ser confusa y algo angustiante.

Sin embargo, si el centro educativo se ofrece como un ámbito, en el cual padres y madres puedan expresar sus preocupaciones y, sobre todo, si las familias sienten que lo que sucede a su hijo/a está bajo el control de los profesionales en los que normalmente confía, es posible que la percepción de las familias sobre el desarrollo de sus hijos/as circule en los márgenes de la normalidad.

Cuando aparecen los problemas de violencia entre iguales, hay que luchar contra un terrible malentendido, consistente en la creencia, por parte de los chicos/as que son objeto de malos tratos, de que hacer público su problema empeorará las cosas. Esto ocurre por dos razones: en primer lugar, porque la víctima de sus iguales se siente culpable y responsable de lo que le sucede; y en segundo lugar, porque las familias y los profesores no siempre encuentran la forma de comunicarse entre sí, sin dañar la imagen que cada uno de ellos tiene del alumno/a en cuestión.

La violencia es un problema muy complejo que anida, se desarrolla y crece en climas sociales. Por ello, un proyecto anti–violencia requiere la participación de todos los que tienen algo que ver con el proceso educativo. La familia, más que ningún otro gran sistema social, es responsable y, a la vez, víctima de la inclusión de la violencia entre sus estructuras.

¿Como podemos actuar?

prevenir la violencia escolarLos problemas de relaciones interpersonales no se prolongarían tanto si, cuando empezaran a generarse, los chicos/as tuvieran la oportunidad de hablar con los adultos que les rodean, y estuvieran seguros de que éstos no actuarían de forma que las cosas se complicaran y fuera peor el remedio que la enfermedad. 


La familia es el primer grupo social con el que cuenta el individuo, esta inmerso en el desde su nacimiento y es el elemento basico para formar su personalidad
Es necesario que la escuela les facilite la adquisición de un buen nivel de información y de sensibilidad ante el problema de la violencia.

Los padres y madres deben estar enterados de las formas que toma la violencia en el centro educativo, y de las posibilidades que existen de que sus hijos/as pueden verse implicados en ella como víctimas, como agresores o como espectadores activos. 

Deben saber que no es suficiente confiar en los profesores porque éste, como ellos/as mismos/as, puede no llegar a enterarse de los problemas que se susciten en el centro. Ambos, tanto profesores y familias, deben llegar a acuerdos sobre cómo lograr que el alumno/a se abra a su entorno y cuente su situación, para lo cual es necesario que se construya, entre todos, una especie de cultura anti–violencia, que dé seguridad al chico/a maltratado para hablar con libertad, con unos u otros, sobre su problema. 

Muchas veces, el chico/a maltratado es amenazado con que la situación se volverá más acuciante si se lo dice a alguien y los alumnos/as espectadores tienen miedo de comunicar lo que pasa, por lo que es importante que exista buena confianza entre ambos.

Debemos afrontar las barreras de la ley del silencio y enseñar a nuestros hijos sobre las maneras de resolución de los conflictos que no implican violencia.

Asimismo, debemos fomentar la Tolerancia hacia los demas, enseñandolos a que todos somos diferentes y por ende tenemos distintas maneras de pensar y actuar, y aun asi debe existir respeto por la dignidad, no discriminando por sexo, raza, color o posición económica.

El respeto hacia los animales también es una manera favorable de fomentar en el niño la empatía y la tolerancia, dejandolo expresarse afectivamente.

A nivel de grupo de padres de un salón, nada hay que refuerce más los lazos de amistad, que saber que sus padres y madres se conocen entre sí, se hablan con respeto y cortesía y estarían dispuestos a colaborar con ellos/as en actividades interesantes.

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